El Día Mundial del Agua, que se celebra el 22 de marzo, enfoca la atención en el papel esencial del agua en nuestras vidas, las dificultades a las que se enfrentan las personas para obtenerla y las soluciones a estos problemas.
El primer Día Mundial del Agua se celebró en 1993. Se propuso por primera vez en la conferencia de las Naciones Unidas (ONU) sobre medio ambiente y desarrollo. Cada año, la ONU publica su Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo en esta fecha o alrededor de ella. Cada año se aborda un tema diferente; como el papel del agua potable en el mundo laboral, las formas de dejar de malgastar el agua, la manera de suministrar agua a los grupos desfavorecidos, entre otros.
El agua es vital. Entre el 55 y el 60% del cuerpo adulto está formado por ella y todas las células vivas la necesitan para seguir funcionando. En condiciones normales, el cuerpo humano sólo puede sobrevivir tres o cuatro días sin agua. La necesitamos para seguir vivos, y sin embargo hay miles de millones de personas en todo el mundo que no tienen acceso a agua potable.
El agua puede crear paz o desencadenar conflictos. Cuando el agua escasea o está contaminada, o cuando las personas tienen un acceso desigual o nulo, pueden aumentar las tensiones entre comunidades y países.
Debemos actuar sobre la base de que el agua no es solo un recurso que se aprovecha y por el que se compite: es un derecho humano, intrínseco a todos los aspectos de la vida.
Con motivo del Día Mundial del Agua, es necesario que todos nos unamos en torno al agua y la utilicemos en favor de la paz, sentando las bases para un futuro más estable y próspero.
La edición de 2026 se centra en el agua y el género: Donde fluye el agua, crece la igualdad.








