Cada 6 de abril celebramos el Día Mundial de la Actividad Física, una fecha dedicada a destacar la importancia de mantenerse activo para cuidar nuestra salud.
En un mundo en el que el sedentarismo se ha convertido en un motivo de gran preocupación, este día nos invita a reflexionar sobre cómo la actividad física regular contribuye a mejorar nuestra calidad de vida.
La actividad física, además de ayudarnos a prevenir enfermedades como la diabetes, la hipertensión o la obesidad, mejora nuestro bienestar emocional, reduce el estrés y aumenta nuestra energía. No es necesario realizar ejercicio intenso: con solo caminar, bailar o subir escaleras, podemos mejorar nuestra salud y nuestro estado de ánimo.
En nuestro país, la actividad física se ha convertido en un tema de debate nacional, ya que la obesidad es un problema que, durante las últimas décadas, se ha consolidado en la agenda de salud pública. Según un estudio que midió el peso y la estatura de más de 220 millones de personas en 190 países, y publicado recientemente en la revista médica The Lancet, Chile es el país más obeso de Sudamérica, y las proyecciones indican que podría convertirse en la nación con mayor índice de sobrepeso del mundo para el año 2050.
Es fundamental que padres, educadores y autoridades trabajen juntos para crear entornos más activos, animando a los niños y jóvenes a reducir el tiempo frente a las pantallas y dedicar más tiempo a la actividad física, y a aprovechar este día como un momento de reflexión y compromiso para ponernos en marcha y comprometernos con nuestra salud y la de las generaciones futuras.









